
La forma y tamaño de la nariz es una de las claves de la armonía del rostro, su relación con el resto de las estructuras faciales como la frente y mentón determinan el perfil de las personas.
Su situación central y su prominencia hacen que este apéndice sea uno de los primeros puntos sobre los que fijamos nuestra atención, llegando en las ocasiones en que su forma o tamaño no son adecuados a enmascarar la belleza otras estructuras faciales situadas detrás, como los ojos la boca o los pómulos
La nariz masculina y femenina son diferentes, y así la nariz más reducida y discretamente achatada con algún parecido a la nariz de los niños proporciona rasgos de mayor belleza y dulzura al rostro femenino, mientras que la nariz de mayor tamaño y dorso recto proporciona rasgos de firmeza al rostro masculino
Además de su importancia dentro de la estética facial la nariz cumple otras importantes funciones como órgano que purifica, humedece y calienta el aire que respiramos, en ella reside el sentido del olfato y tiene importancia decisiva en el sentido del gusto. También actúa como caja de resonancia de nuestra voz.
Las imperfecciones de la nariz se corrigen mediante una intervención quirúrgica llamada rinoplastia.
Esta intervención se realiza bajo anestesia local con sedación complementaria, regresando el/la paciente a su domicilio tras la intervención.
Como para cualquier otra intervención quirúrgica es preciso realizar una historia clínica y un estudio analítico, radiográfico y electrocardiográfico preoperatorio. Además se realizara un estudio fotográfico del rostro del paciente, en el que el cirujano valora la relación de la nariz con el resto de las estructuras faciales y decide sobre que puntos y en que medida debe de actuar, teniendo siempre en cuenta además las expectativas del paciente.
La intervención viene a durar entre una hora a una hora y media según los casos y al acabar el paciente sale del quirófano con un yeso o termoplástico en el dorso nasal que debe de mantener durante una semana.
Existe una inflamación habitualmente moderada de las partes blandas del rostro y en ocasiones hematomas en la región de los parpados inferiores que ceden en el transcurso de una semana.
Los dolores posquirúrgicos son discretos y responden bien a los tratamientos analgésicos prescritos.
La vida normal sin estigmas quirúrgicos se puede reanudar en unos diez días después de la intervención aunque algunas actividades como el ejercicio físico más violento pueden demorar más tiempo.